El yoga es una disciplina plenamente recomendable, que hace tiempo se hizo popular en nuestro país. De hecho, la ONU promueve esta disciplina para el bienestar físico y mental.
Muchas personas lo practican, pero desde hace unos años llegó con mayor fuerza a los niños.
El aporte del yoga para ellos es bastante y hay muchos centros de la disciplina y gimnasios que hacen cursos infantiles, en la mayoría de ellos ponen como edad mínima los tres años.
Desde esa edad hasta los siete se enseña de una forma más didáctica, con cuentos generalmente y con eso se van realizando las asanas o posiciones. Con los más grandes se trabaja a través de juegos, porque son más activos.
Beneficios del Yoga Infantil
El yoga mejora la capacidad de concentración, la postura, relaja y equilibra la flexibilidad y energía. Por eso se considera una forma de vida más que una disciplina, porque ayuda en muchos aspectos de la vida, que hace vivir de forma más saludable.
Una de las cosas más importantes para empezar a practicar yoga, es aprender a respirar de forma conciente, sintiendo este proceso, de forma tranquila y pausada.
Cuando este efecto lo logran los niños los resultados son increíbles, ya que hay grandes avances en su concentración y les ayuda a mejorar la comunicación con los demás. Incluso están más atentos y participativos en clase.
Lo anterior se complementa con una serie de ejercicios de estiramiento y meditación, para un completo bienestar espiritual, mental y físico.
Además, es bueno que los niños lo practiquen ya que muchas veces los problemas que traen posteriormente obstáculos en la vida adulta, trancas sicológicas, vienen de la etapa infantil y a través de la meditación del yoga se puede sacar de la mente de un pequeño los traumas que los aquejan.
Cómo son las clases de yoga para niños
Las clases para los niños son más cortas que las que se hacen para adultos. Duran entre 45 minutos y una hora, debido a que no tienen el mismo nivel de concentración que un adulto.
En cuanto al método de enseñanza comienza suave para ir incrementando la dificultad a medida que el niño avance, al ritmo depende de cada uno.
Las clases de yoga los ayuda desde pequeños en su postura, porque alinea la columna, haciendo que la respiración sea mejor y eso les dé más energía.
Además, aprenden a respirar bien, logran dominar emociones, conectándolos consigo mismos, logrando más autocontrol y autoconocimiento.
Se suma a todo esto el desarrollo de su flexibilidad, mejorando la elongación a través de las posturas, aumenta la capacidad de concentración, que les ayudará a tener un mejor rendimiento en sus estudios e incrementa el autoestima, ya que cambia su percepción del mundo y de sí mismo, logrando obtener más confianza en él.
Finalmente logran relajarse, a través de técnicas enseñadas en las clases de yoga. Esto les ayudará a liberar tensiones, penas, cambios ánimo repentino, molestias, entre otras emociones.